El principio

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¡Hola a todos!

Llevo un mes y algo sin actualizar el blog, lo siento mucho pero necesitaba desconectar un poquito del mundo en sí. Pero no os preocupéis que he recargado las pilas y vuelvo a tener ganas de escribir y contaros que tal mis lecturas. Para ello, he decidido crear esta sección para poder explayarme más de ciertas lecturas que me han calado hondo o simplemente que me han gustado mucho (o no) y “fangirlear” muy… mucho.

A veces los lectores que amamos leer necesitamos interactuar más o desahogarnos de ciertas lecturas muy intensas que hacen que quieras gritar al mundo entero… ¡Por dios este libro es increíble! O ¡En serio, como he podido estar la mitad de mi existencia sin haber leído esto! Jajajaja ¿no os pasa? A mí habitualmente. Es lo malo de tener amigas y amigos que no leen prácticamente nada o pasan de invertir el tiempo en desarrollarse intelectualmente.

Llevo leyendo años y años. Yo era de esas típicas niñas que decía ¿para que quiero un libro? Y fijate tú como he acabado… amando la lectura. Todo empezó en una etapa de mi vida de la que no quiero ni acordarme, pero bueno… aquí en confianza os digo que fue una etapa muy dura y oscura en la cual sufrí acoso escolar. De ser una niña feliz con una infancia más feliz aún, supe de repente y sin quererlo, que los seres humanos pueden tener mucha maldad en su interior. Los niños aunque queramos creer que son personitas inocentes de alma blanca, no son así o mejor dicho no TODOS son así.

A mis 12 años supe lo que es que te humillen, te insulten y te digan lo gorda que eres a todas horas. Todo ello conllevo a un problema tras otro que supe afrontar gracias a la gente que me quiere. Pero sobre todo a la lectura.

Empecé leyendo los libros de mi madre, y por un momento me olvidaba de mis desdichas y me sumergía en un mundo paralelo que me ayudaba a no pensar en el exterior. Era feliz.

Con los años he sabido apreciar lo que es un libro. Ya no me sentía tan sola. Porque la soledad por voluntad propia es bonita, pero sí en cambio, la soledad es impuesta sin quererlo deja de perder su magia.

Con esto os digo, que cuando alguien os mire o os diga que sois raros por leer libros, penséis “madre mía lo que te estás perdiendo”.

Leer es maravilloso. Es mágico.

Y gracias a la gente que te quiere y a la voluntad de uno mismo todo pasa.

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